Crónicas de la destrucción

Título : Crónicas de la destrucción
Fecha de lanzamiento : 12 Diciembre, 2012
Label :
Formato : CD

El 12 del 12 de 2012, el día que el Papa de Roma se dirigió al mundo a través de twitter, fue de verdad noticia porque sus hijos bastardos –de Bilbo, ¿de dónde si no?- vomitaron 13 temas acelerados, descarnados y cargados de mala ostia. En estas épocas tan jodidas, de corrupción extrema, explotación, barrido de todo tipo de derechos, desahucios, miseria y sálvese quien pueda, la mayoría de las bandas siguen siendo políticamente correctas. En cambio, la banda bilbaína no ha inventado la pólvora, pero indudablemente la utiliza –la pólvora- tanto como puede, ya que está a falta de munición para tanta diana.

Rat-Zinger, formado por músicos curtidos y echados a perder en proyectos consolidados como Anarko, Zer Bizio!, Pilt y otros, saben que van a estar poco tiempo entre nosotros y van a intentar llevarnos por delante. Así viven y de la misma manera cantan en este disco que ha superado con creces su disco debut. La ilustración de Ander Sarabia no se anda con tonterías y nos muestra lo podrido que está todo; así, partiendo desde la puta calle este disco intenta ser el espejo roto de los perdedores, entre ellos yonkis, putas y paleros. Es por ello que se trata de uno de los discos más incendiarios y directos a la yugular que se han parido en Euskal Herria en mucho tiempo.

Musicalmente aquí encontraréis punk-rock guitarrero elevado a mucha potencia que emula a Motörhead, unido a las guitarras más afiladas, al punk-hardcore, con un ritmo endiablado –incluso doble bombo- y que recuerda –y supera- a los S.A. de los inicios. Aun así, es verdad que en algunos temas más pausados el hard-rock y el deje callejero nos hacen recordar a ratos a los Señor No más inspirados y a los mismísimos Quemando Ruedas.

Podríamos destacar casi cualquiera de estos temas, pero ¿por qué no elegir ‘Balas y ruido’ como definición del rock-and-roll para el cuarteto bastardo? Rat-Zinger no es punk-rock, no es hardcore, no es hard-rock, no es metal… Es todo ello y es también toda una declaración de intenciones ejecutada con potencia y contundencia, con el objetivo de cargarse lo establecido o morir en el intento.

Iker Barandiaran

Cartas al Vaticano

Título : Cartas al Vaticano
Fecha de lanzamiento : 2 Abril, 2010
Label :
Formato : CD

Una institución enorme, monstruosa, especializada durante siglos en engañar y explotar al pueblo y a los pueblos; Benedicto XVI., un ser despreciable al mando de ese engaño… y enfrente una rata que cantando vomita toda su rabia, que se caga en todo y en todos, que no deja títere con cabeza porque no tiene nada que perder; así es Rat-Zinger.

En este su primer trabajo, “Cartas al Vaticano”, han parido 14 temas de mala madre, llenas de rabia y sarcasmo, que van directas a la yugular. “Quiero sembrar el terror, erradicar las canciones de amor” es una de sus proclamas y exigen matar a Rat-Zinger “por las matanzas en las cruzadas, por el sonido de las campanas”. Además, no respetan ni a los ídolos del rock y “quieren cagar sobre el ‘Nevermind the bollocks’, patear la tumba de los Rolling Stones y que sea su vómito el que ahogue a Bon Scott”.

Esta banda la componen antiguos miembros de Anarko, Sucio Sistema, Nok, Zer Bizio! y otros, todos ellos con el culo pelado y la vena ya hinchada.

Aquí han parido 14 motosierras de punk-rock-and-roll de alto voltaje, muy próximos a Motörhead, rápidos, agresivos y guitarreros. No obstante, también encontramos retazos de punk-hardcore de la vieja escuela (“Salpicados de sangre”, “Detrás de la colmena”…) e incluso más metaleros (“Ingobernable”, “Nido de ratas”…). Cantan en castellano con una voz agresiva y de mucha personalidad; tienen un deje callejero marcado que lo redondean versioneando “Mi navaja” de los desaparecidos y no suficientemente reivindicados Quemando Ruedas con la ayuda de Brigi de Koma a la voz; vomitan el asco que les provoca la tortura; y como contrapunto interpretan en euskara un tema metalero más pausado y oscuro habiendo adaptado y cantado con ellos Fermin Muguruza un texto de Beñat Sarasola.

Iker Barandiaran